Traviesa de clóset®

La versión de ti que sale cuando nadie te está mirando.

¿Te reenviaron este correo? Suscríbete gratis aquí.

Sé que el blog de la semana pasada estuvo fuerte. De esos que no se leen con café, sino con casco emocional. Así que antes de seguir repartiendo cachetazos existenciales con guante blanco, vamos a darle un pequeño respiro al sistema nervioso y entrar por otro lugar: el humor.

Porque el humor no es evasión cuando se usa bien. El humor cambia la forma en que habitamos el cuerpo. Afloja la mandíbula. Baja defensas. Relaja el pecho. Cambia la química interna. Te permite mirar una verdad que, dicha de frente, probablemente rechazarías, pero dicha entre carcajadas, entra sin pedir permiso. Y a veces necesitamos eso. No porque la verdad tenga que suavizarse, sino porque hay verdades que primero necesitan hacerte reír para que después puedas reconocer: “mierda… era yo”.

Ahora sí.

Todos tenemos una traviesa de clóset… o un travieso, para no recibir demandas innecesarias antes del tercer párrafo.

Y no importa qué tan espiritual, madura, centrado, consciente, zen, evolucionado o “ya trabajado” se vea alguien por fuera. Siempre hay una parte interna que solo sale cuando no hay audiencia. Una versión que no firmaría públicamente ciertos comportamientos, pero que en privado tiene una vida bastante activa.

No estamos hablando de delitos emocionales mayores. Tranquilidad. No es un blog de confesiones federales. Estamos hablando de esa humanidad discretamente ridícula que casi todos compartimos y casi nadie admite.

La que ya soltó… bueno, eso cree, porque en el fondo sigue emocionalmente enganchada, solo que ahora le llama “observar el proceso”.

La que entra “solo por curiosidad” al perfil de alguien y cuarenta minutos después ya sabe con quién se fue de viaje, qué outfit usó, quién le comentó con demasiado cariño y si esa sonrisa era de paz interior o de indirecta mal administrada.

La que dice que no le importa… pero sube una historia estratégicamente diseñada para que la vea una persona específica. Casualidad absoluta. El algoritmo y Dios trabajando en equipo.

La que medita, respira, habla de presencia, energía y conciencia… pero en la regadera tiene juicios imaginarios donde gana con argumentos impecables, el otro pide perdón llorando y ella se retira en silencio como una reina emocionalmente evolucionada.

La que bloquea para sanar y cuidar su energía… y desbloquea para investigar con quién anda, porque una cosa es sanar y otra muy distinta es vivir desinformada.

La que dice “ya no quiero drama”… pero si aparece un dato nuevo, se le activa una sala de inteligencia emocional clandestina.

Y no, esto no es exclusivamente femenino.

También está el travieso de clóset.

El hombre que dice que fluye… pero si no le contestan en tres horas empieza a revisar si la señal, el wifi, Mercurio retrógrado o el colapso de la civilización explican el silencio.

El que ya trascendió el apego… pero justo hoy “casualmente” pasó por esa zona, con la mirada de quien va por un café, pero con el macho territorial y machista haciendo rondín interno para confirmar que nadie esté estacionado en “su lugar”.

El que no quiere nada serio… pero se pone extrañamente filosófico cuando te ve con alguien más y de pronto empieza a hablar de vínculos, presencia, lealtad energética y “lo que estamos construyendo”.

El maduro emocional que dice que no compite con nadie… pero si aparece otro hombre, entra en modo documental de National Geographic: pecho abierto, voz más grave y opiniones innecesariamente firmes sobre cualquier tema.

El desapegado que dice “yo no juego juegos”… pero mide exactamente cuándo responder, cuánto tardar, qué historia subir y qué nivel de indiferencia proyectar, como si estuviera dirigiendo la campaña emocional de un candidato en segunda vuelta.

Y siendo completamente honestos, esto es maravilloso.

No porque el comportamiento sea particularmente brillante, sino porque nos recuerda algo profundamente humano: debajo del personaje adulto, funcional y relativamente civilizado, seguimos siendo criaturas rarísimas.

Seres que quieren paz, pero también un poquito de validación.

Que dicen “me da igual” mientras internamente tienen un comité de análisis trabajando horas extra.

Que quieren amor, pero a veces juegan ajedrez emocional con piezas invisibles.

Que dicen “ya cerré ese capítulo” mientras todavía leen reseñas del libro.

Y aquí es donde este blog deja de ser solamente chiste. Porque la pregunta real no es qué travesuras haces cuando nadie te ve. La pregunta es: ¿por qué esa parte de ti necesita existir escondida? Porque una cosa es reírte de tus contradicciones humanas. Y otra muy distinta es darte cuenta de que hay partes enteras de ti que solo se sienten seguras viviendo en secreto.

Ahí cambia el juego. Porque tal vez la traviesa de clóset no es el problema. Tal vez el problema es el personaje impecable que construiste para que esa parte no pudiera existir a plena luz.

Tal vez no te escondes porque haces cosas absurdamente humanas. Tal vez haces cosas absurdamente humanas porque llevas demasiado tiempo escondiéndote.

Porque cuando una parte de ti solo puede respirar a escondidas, no estás integrando tu humanidad. La estás administrando.

Con permisos.

Con roles.

Con horarios.

Con fugas emocionales autorizadas.

Y eso agota. Agota sostener una imagen de quien “deberías ser” mientras una parte interna sigue escapándose por conductos secretos para sentirse viva. No porque seas falsa o falso. Porque eres humano. Porque aprendiste que ciertas partes tuyas eran ridículas, demasiado intensas, inmaduras, incómodas o incorrectas.

Pero no desaparecieron. Solo se volvieron más creativas. Más calculadoras. Más estratégicas.

Y aquí aparece el cachetazo con cariño. Porque muchas veces no nos agota la vida. Nos agota sostener personajes mientras nuestras verdades operan en la clandestinidad. Nos agota aparentar desapego mientras estamos emocionalmente secuestrados. Nos agota hablar de conciencia mientras hacemos operaciones encubiertas desde la herida. Nos agota fingir neutralidad cuando por dentro somos una telenovela de drama.

La libertad no aparece cuando eliminas a tu traviesa de clóset. La libertad aparece cuando ya no necesitas esconder tanto de ti para sentir que sigues siendo una persona aceptable.

Porque una cosa es tener una parte de ti guardada en el clóset y otra muy distinta es darte cuenta de que ya no estás guardando una parte. Estás viviendo en el clóset.

Disclaimer importante: Este blog fue escrito con amor, sarcasmo, observación antropológica altamente cuestionable y una cantidad alarmante de evidencia anecdótica.

Si te reíste, probablemente te viste.

Si te incomodó, probablemente te viste mejor.

Y si te ofendiste profundamente, abajo te dejo el WhatsApp. No para debatir. Para trabajar eso que tan elegantemente acabas de proyectar.

Esto no es para curiosos de clóset.

Estoy abriendo 5 espacios 1:1 para personas que ya no quieren seguir espiando su propia vida desde la rendija.

Personas que saben que algo se está repitiendo, algo aprieta, algo pesa, algo no se termina de acomodar… y ya están listas para mirarlo de frente.

Podemos trabajar cualquier tema que aparece en Portal Consciente: tensión, relaciones, sexualidad, dinero, propósito, ansiedad, decisiones, cuerpo, deseo, personaje y alma.

Esta semana puedes reclamar tu voucher de $500 MXN para tu primera sesión respondiendo con la palabra VOUCHER.

Válido hasta el martes 26 de mayo.

Porque una cosa es asomarte al clóset por curiosidad. Y otra muy distinta es estar lista/listo para salir.

Y si vives en CDMX, aprovecho para contarte…

Senderismo Consciente
Una caminata para salir de la mente, respirar naturaleza y volver a ti. Caminamos en grupo, compartimos un círculo sencillo y dejamos que la montaña acomode algo sin tener que explicarlo todo. Salimos todos los domingos.

Todo está bien, pero nada lo está
Un proceso para ver la verdad de la mentira. Si sientes que por fuera todo parece funcionar, pero por dentro algo ya no se puede seguir sosteniendo, este programa es una puerta para mirar el personaje, romper el automático y empezar a vivir con más conciencia.

Mystery Love Dance
Una experiencia para soltar lo que vienes cargando, abrir el corazón y recordar la gratitud de la vida. Música, movimiento, naturaleza y presencia para salir del personaje por unas horas y volver al cuerpo. Mas información acá.

Si algo te habla, escríbeme con confianza por WhatsApp +52 5639505404

💌 Si valoras la verdad…

Recuerda que puedes ayudarnos de dos maneras: reenviando este correo a alguien que lo necesite, o haciendo una contribución voluntaria. Porque cada contribución, por pequeña que parezca, también cambia el mundo (aunque sea el café para seguir escribiendo esto). Recibimos tu contribución amorosa aquí.

Siempre en amor 🤗 🤍