- Portal Consciente 🧘
- Posts
- NO TODO LO QUE TE HACE SENTIR BIEN TE DESPIERTA
NO TODO LO QUE TE HACE SENTIR BIEN TE DESPIERTA
La confusión entre sanar heridas y despertar a la verdad mantiene a muchas personas tranquilas... pero dormidas.

¿Te reenviaron este correo? Suscríbete gratis aquí.
Hay dos búsquedas que suelen darse en paralelo y casi siempre se confunden. Se mezclan, se pisan, se usan una para tapar a la otra. Desde afuera parecen lo mismo porque persiguen un deseo idéntico: sentirse bien, sentirse en paz, en armonía, en luz, en amor, a gusto con la vida. Pero aunque el anhelo sea el mismo, el origen de cada búsqueda es distinto, y el camino que recorren también.
Una de esas búsquedas es la de la verdad. Es el despertar espiritual. No nace del dolor concreto, sino de una incomodidad más sutil, más difícil de nombrar. Algo adentro sabe que hay una verdad que se siente real, viva, simple, pero que por fuera está contaminada por capas de ruido, creencias, mandatos, expectativas y personajes. No es una búsqueda para arreglar algo que está mal, sino para ver qué es verdadero y qué es una construcción. No intenta mejorar la vida, intenta comprenderla. Y muchas veces, en lugar de dar alivio, quita piso. Porque ver la verdad no siempre tranquiliza: a veces desnuda. Incomoda.
La otra búsqueda es la de la sanación. Ahí entra el niño interior, las heridas no resueltas, los traumas, la historia personal, el cuerpo que somatiza lo que no pudo procesarse. Es una búsqueda más concreta, más humana. Si algo duele, se atiende. Si algo está inflamado, se cuida. Si hay una herida, se limpia. Es el camino del “doctor”. El mismo reflejo que lleva a alguien al dentista cuando duele una muela o al médico cuando el cuerpo da señales, pero llevado al mundo emocional y psíquico. No busca verdad última, busca alivio, regulación, integración.
Por eso aparecen, aunque no siempre se los nombre así, dos tipos de “doctores”. El que trabaja lo exterior y lo humano, y el que apunta a lo interior y lo esencial. El terapeuta y el maestro. El sanador y el guía espiritual. El primero acompaña lo que duele en la biografía. El segundo señala lo que es real más allá de la biografía. El problema no es que existan ambos, sino creer que hacen lo mismo o que uno puede reemplazar al otro.
Despertar espiritual no es sanar traumas. Ver la verdad no borra automáticamente una herida del cuerpo o del sistema nervioso. Y sanar al niño interior, por profundo y amoroso que sea el trabajo, no garantiza despertar. Puede hacer la vida más habitable, más amable, más funcional, pero no necesariamente cuestiona quién cree uno que es ni desde dónde se está viviendo. Ahí es donde muchas personas se pierden: usan lo espiritual para no sanar, o usan la sanación para no despertar.
Sin embargo, cuando se observa con más fineza, aparece algo más interesante. Aunque no sean lo mismo, estos dos caminos no están separados. Se reflejan. Se espejan. Se necesitan. Funcionan como el yin y el yang de un mismo proceso. Porque cuanto más se sana lo humano, menos ruido hay para ver la verdad. Y cuanto más se ve la verdad, menos peso innecesario se carga en el camino de la sanación.
Un trauma no visto contamina la búsqueda espiritual. Se filtra en forma de ego espiritual, de superioridad, de necesidad de tener razón, de querer “estar del lado de la luz”. Y una verdad no encarnada deja a la sanación girando en círculos, puliendo indefinidamente al personaje sin cuestionar el piso desde el que ese personaje vive. Por eso uno es espejo del otro. La herida muestra dónde todavía no hay verdad habitada. Y la verdad vista muestra dónde ya no hace falta seguir reparando algo que no está fallado, sino solo mal entendido.
Cuando ambos caminos se recorren en paralelo, algo se ordena solo. La sanación deja de ser una búsqueda infinita de corrección personal. Y el despertar deja de ser una idea elevada desconectada del cuerpo. Lo humano se vuelve más honesto. Lo espiritual, más encarnado. Ya no se trata de “sentirse bien” a cualquier precio, sino de vivir con coherencia entre lo que se ve y lo que se siente.
Ahí la paz deja de ser un objetivo y empieza a ser una consecuencia. No porque todo esté resuelto, sino porque ya no se confunden los planos. El niño interior es cuidado cuando lo necesita. Y la verdad es mirada cuando incomoda. Yin y yang, no como opuestos, sino como fuerzas que se equilibran. Una sostiene el cuerpo. La otra ordena el sentido. Y en ese cruce, la vida empieza a sentirse más real, aunque no siempre sea más cómoda.
Antes de despedirme…
Quiero preguntar algo simple. Estoy considerando empezar a compartir, a mitad de semana, un resumen breve de las noticias más importantes del mundo. No desde la opinión política ni desde el miedo, sino desde otra mirada: la de la verdad que suele quedar tapada detrás del titular, del relato y del ruido constante que mantiene a la humanidad en estado de alerta, sin poder relajarse ni bajar la guardia.
La idea no es informar más, sino desenmascarar: ver qué mentira se está sosteniendo, qué miedo se activa, qué tensión se alimenta y para qué.
¿Te gustaría ver la “verdad” de las noticias? ¿Sentirías que suma claridad y descanso mental, o prefieres no recibir ese tipo de contenido?
Respóndeme a este correo con un simple sí o un no. Con eso es suficiente.
Inscripción abierta…
Si al leer esto sientes que algo se ordena por dentro, que no es información nueva pero sí una forma distinta de mirar lo que ya sabes, entonces probablemente estés en el punto exacto donde empieza el próximo proceso.
En marzo se abre un nuevo grupo de trabajo profundo, donde todo esto no se queda en ideas ni reflexiones, sino que se baja al cuerpo, a la vida diaria y a la forma en que sostienes tu existencia dentro del sistema sin romperte por dentro.
No es para todo el mundo. Es para quienes ya vieron suficiente… y ahora necesitan sostén. Si quieres recibir información cuando se abra el próximo grupo, escríbeme “marzo” y te aviso a tiempo, sin compromiso y sin ruido.
Nada más. Todo empieza cuando deja de forzarse.
👉 Para más información por whatsapp, haz click acá.
⚡ Cupos limitados — No por escasez artificial, sino porque este trabajo requiere presencia real.
Aquí empieza otra forma de habitarte: de verdad.
💌 Si valoras la verdad…
Recuerda que puedes ayudarnos de dos maneras: reenviando este correo a alguien que lo necesite, o haciendo una contribución voluntaria. Porque cada contribución, por pequeña que parezca, también cambia el mundo (aunque sea el café para seguir escribiendo esto). Recibimos tu contribución amorosa aquí.
In love 🤗 🤍