NO ES QUE NO VIBRES ALTO. ES QUE SIGUES HUYENDO DE TI

El ego negativo te sabotea, el ego espiritual te duerme y el amor real aparece solo cuando tienes el campo interno para sostener tu verdad.

¿Te reenviaron este correo? Suscríbete gratis aquí.

Hay una conversación constante que no se dice en voz alta, pero que dirige casi toda tu vida. Aparece apenas abres los ojos y sigue mientras te lavas la cara, manejas, trabajas y sonríes. A veces suena cruda y otras veces suena correcta, pero siempre está ahí. Por momentos dice que no tienes ganas, que algo en ti no termina de estar bien, que deberías sentirte más agradecido, te sientes estancado en rutinas que no puedes cambiar. Y otras veces se disfraza de algo más lindo y dice que todo es perfecto, que ya sanaste, que estás en un proceso, que todo pasa por algo. El mismo ruido, solo que con otro perfume.

Porque el ego no solo habla en negativo. También habla en positivo. Solo que el positivo suele engañar más. El ego denso se queja, se compara y se victimiza. El ego espiritual se tranquiliza diciendo que todo está bien, que ya lo entendiste, que no hace falta meterse tan profundo, que no hay que forzar nada. Que amas a la vida. Uno te tira para abajo. El otro te adormece. Y ambos te mantienen lejos del mismo lugar: tu verdad.

Ahí es donde empieza la confusión real. Porque crees que estás elevando tu vibración, que estás viviendo desde el amor, que estás sosteniendo una frecuencia más alta, pero en el fondo solo estás evitando entrar a lo que todavía duele. No estás mintiendo hacia afuera. Te estás mintiendo hacia adentro.

La vida no responde a lo que dices ni a lo que sabes. Responde al estado interno que habitas cuando nadie te mira. Si por dentro hay ruido, afuera hay caos. Si por dentro hay exigencia, afuera hay presión. Si por dentro hay miedo, afuera hay control. Y si por dentro hay una calma real, afuera empieza a ordenarse sin esfuerzo.

No porque la vida sea mágica, sino porque dejas de pelear contigo.

El problema no es que no vibres alto. El problema es que intentas vibrar alto sin haber integrado lo que vibra bajo. Y eso genera una guerra silenciosa interna que cansa. Por eso el amor se vuelve una idea bonita que no termina de sentirse. Por eso la espiritualidad se vuelve algo que se habla más de lo que se vive. Por eso necesitas cada vez más estímulo, más distracción, más consumo, más ruido. No para disfrutar, sino para no quedarte a solas con el caos interno que todavía no fue mirado.

Cuanto menos caos haya adentro, mayor es la tranquilidad interna. Eso es lo que se busca con tanta fuerza, aunque se lo llame de mil maneras distintas. Y mientras ese orden interno no exista, mientras esa fuerza no esté integrada, siempre va a haber una necesidad de buscar afuera algo que tape lo que adentro incomoda.

Aquí aparece muy importante de observar, que si se entiende, cambia todo: hay una segunda capa de ego, más sutil, más educada, más espiritual, que se resiste a soltarse. No quiere pelear, pero tampoco quiere rendirse. Quiere paz sin atravesar el conflicto. Quiere amor sin atravesar la verdad. Y mientras esa capa siga mandando, nada termina de asentarse.

Cuando ese ego interno deja de resistirse, todo aparece. No porque lo traigas, sino porque dejas de taparlo. El amor, la claridad y el poder no se crean. Se revelan cuando el campo interno está lo suficientemente sólido como para sostenerlos sin huir.

El amor del que tanto se habla no es una emoción elevada ni un estado permanente. Es una presencia interna que aparece cuando dejas de pelearte contigo, cuando sueltas la exigencia de estar bien, cuando ya no te presionas a vibrar alto y te permites habitarte entero. Pero para eso necesitas campo. Necesitas sostén interno. Necesitas dejar de actuar espiritualidad y empezar a vivir coherencia.

Y acá viene el giro que la mente no espera. Todo eso que estás buscando no está afuera. Nunca estuvo. Ni en la pareja correcta, ni en el trabajo ideal, ni en el retiro, ni en la técnica, ni en la próxima comprensión. Está adentro, esperando que dejes de anestesiarlo con discursos bonitos.

No necesitas elevarte. Necesitas dejar de escapar.

Por eso existe Todo está bien, pero nada lo está. No como un curso más ni como una charla inspiradora, sino como un portal real de cambio. Un espacio para quienes ya no quieren hablar de amor, sino vivirlo desde un lugar honesto, encarnado y sostenido.

El nuevo portal abre en marzo. No para arreglarte. Para que dejes de huir de ti. Y desde ahí, sin buscarlo, todo empieza a ordenarse.

Todo está bien, pero nada lo está
Un proceso para ver con claridad la mentira que sostiene tu vida y abrir el camino a una verdad más honesta.
Comienza en Marzo. Lista de espera abierta.

Pleroma
Un retiro individual de un día en Tepoztlán donde, a través de silencio, naturaleza, trabajo corporal, terapia emocional, movimiento, comida consciente, spa terapéutico y —cuando corresponde— micro o full dosis, se trabaja cuerpo, mente, alma y emociones de forma integral para provocar un reordenamiento profundo que no ocurre en la vida cotidiana.
Consultar por fechas disponibles.

Campo Basal
Un proceso para regular el sostén interno y dejar de huir de la verdad cuando aparece.
Consultar información.

Porno Espiritual
La integración final entre verdad, cuerpo y energía sin máscaras ni espiritualidad maquillada.
Consultar información.

La invitación es simple y radical: vivir con verdad. Todo lo demás se ordena solo.

👉 Pide información sobre los programas por whatsapp

⚡ Cupos limitados — No por escasez artificial, sino porque este trabajo requiere presencia real.

Aquí empieza otra forma de habitarte: de verdad.

💌 Si valoras la verdad…

Recuerda que puedes ayudarnos de dos maneras: reenviando este correo a alguien que lo necesite, o haciendo una contribución voluntaria. Porque cada contribución, por pequeña que parezca, también cambia el mundo (aunque sea el café para seguir escribiendo esto). Recibimos tu contribución amorosa aquí.

In love 🤗 🤍