• Portal Consciente 🧘
  • Posts
  • Indigestión espiritual: cuando tragas más “verdad” de la que puedes digerir

Indigestión espiritual: cuando tragas más “verdad” de la que puedes digerir

Si después de tanta búsqueda todavía no “vibras alto”, tranquila: tal vez no eres tú... es que te empachaste de espiritualidad mal cocinada.

¿Te reenviaron este correo? Suscríbete gratis aquí.

¿Alguna vez te pasó que después de un retiro de 3 días, 2 temazcales, 4 ayunos intermitentes, 20 podcasts de “mentores”, 50 reels de “gurús” en Instagram y un par de microdosis de moda… en lugar de sentirte iluminada terminas con náuseas existenciales? Bienvenida a la indigestión espiritual.

Se siente como arcadas del alma. El cuerpo ya no quiere más frases motivacionales en tipografía dorada. La mente dice: “si repito otra vez que todo pasa por algo, me vomito encima”. El corazón está cansado de tanto “suelta y confía” como si fuera receta mágica.

El problema no es la espiritualidad. El problema es que la consumimos como Netflix: maratón tras maratón, sin digestión, sin integración, sin pausa. Pasamos de Osho a Carl Jung, de Eckhart Tolle a la prima que hace Reiki, todo en la misma semana. Y claro, el alma indigesta no sabe si necesita llorar, reír o prender fuego el mat de yoga.

La espiritualidad se volvió como el bufet del hotel: comes de todo porque está incluido, pero nadie te explica que el sushi con tacos al pastor y mousse de chocolate no se llevan bien en el estómago. Así estamos: empachados de palabras lindas, con estreñimiento de práctica real.

Porque, seamos honestos: repetir “yo soy abundancia” frente al espejo mientras sigues endeudada con la tarjeta es como comerte un suplemento detox mientras cenas pizza fría. Suena bien, pero no transforma nada.

Y ojo, que no es solo un empacho de teorías, también es un empacho de pose espiritual (llamémoslo apariencia, fachada… como quieras). Antes la gente compartía memes de gatitos, ahora comparte frases de Buda que nunca dijo. Antes ibas a terapia, ahora te recomiendan “manifestar” para que se te pase la ansiedad. Antes se hablaba de política, ahora todos opinan de karma y vidas pasadas, aunque no sepan ni qué signo lunar tienen.

El resultado: la espiritualidad de escapar funciona como un filtro de Instagram. Se ve bien, da likes, pero no cambia nada.

Síntomas de la indigestión espiritual

  • Fatiga de tanta información.

  • Cinismo disfrazado de “ya nada me sorprende”.

  • Ansiedad porque nunca estás suficientemente despierta.

  • Culpa porque el gurú dijo que si no manifestaste es porque “no vibraste bien”.

  • Ganas de salir corriendo cada vez que alguien dice “namasté”.

¿Te suena? No estás sola. Es normal que el cuerpo espiritual diga “basta”.

La ironía del asunto

Lo curioso es que cuanto más indigestión tenemos, más buscamos otro curso, otra sesión, otro maestro que nos “limpie”. Es como cuando comes demasiado y encima te clavas un digestivo para poder seguir comiendo. No aprendemos. Seguimos tragando espiritualidad como si fuera autoayuda saborizante light.

Y mientras tanto, la verdadera práctica —respirar, sentir, observar— se queda olvidada, porque no tiene filtro de Instagram ni música épica de fondo.

El cachetazo (necesario)

Tal vez la espiritualidad no necesita más consumo, sino más ayuno. Tal vez lo que te pide tu alma no es otro mantra, sino silencio incómodo. Tal vez no se trata de acumular experiencias místicas, sino de digerir una sola, bien masticada, hasta que te cambie de verdad la vida.

Porque la espiritualidad no es Netflix, es agricultura: siembra, riego, espera, paciencia. Si quieres resultados inmediatos, lo que buscas no es despertar: es dopamina con incienso.

SECCIÓN COACHING

Preguntas de auto-evaluación:

  1. ¿Qué parte de tu espiritualidad practicas de verdad y cuál solo consumes como entretenimiento?

  2. ¿Qué experiencia espiritual todavía no digeriste porque enseguida fuiste por la siguiente?

  3. ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en silencio total, sin música, sin guías, sin maestros?

  4. ¿Tienes más frases espirituales guardadas en tu celular que hábitos integrados en tu vida?

  5. Si hoy dejaras de “buscar”, ¿qué cambiaría realmente en tu día a día?

PROGRAMA: TODO ESTÁ BIEN, PERO NADA LO ESTÁ

Abierta la inscripción. Comienza el Domingo 28 de Septiembre
Exclusivo para mujeres que realmente quieren despertar y no jugar a despertar.
Qué andan diciendo:

  • “Pensé que iba a leer un libro. Terminé viviendo una película donde yo era la protagonista… y no hubo vuelta atrás.”

  • “No es un programa para aprender. Es un espejo que te cachetea hasta que entiendes por qué tu vida no encajaba.”

  • “La experiencia más incómoda… y más liberadora que he tenido en mi vida.”

  • “Todo está bien, pero nada lo está no se lee. Se sobrevive. Y al sobrevivirlo… naces de nuevo.”

  • “Esto no es un curso… es un tsunami. Te revuelca, te rompe y del otro lado… despiertas.”