- Portal Consciente 🧘
- Posts
- CUANDO TU MENTE TE HABLA Y ENTRAS EN PÁNICO
CUANDO TU MENTE TE HABLA Y ENTRAS EN PÁNICO
El momento exacto en el que huyes del vacío... y lo llamas cordura

¿Te reenviaron este correo? Suscríbete gratis aquí.
Hay un momento muy específico que casi nadie nombra, pero que prácticamente todos conocen. Un instante sutil, rápido, casi imperceptible desde afuera, en el que la mente dice algo y, sin aviso, el cuerpo entra en pánico. No un pánico escandaloso ni evidente, sino uno silencioso, interno, que acelera todo por dentro mientras por fuera sigues funcionando como siempre.
La mente habla y aparece una frase aparentemente simple: “¿Y si esto no tiene sentido?”, “¿Y si no sabes lo que estás haciendo?”, “¿Y si todo esto se cae?”. No es el contenido exacto de la frase lo que importa, sino el efecto inmediato que genera. En ese segundo, algo se abre. No hacia adelante ni hacia arriba, sino hacia adentro. Y eso que se abre no es un pensamiento nuevo, es un espacio. Un hueco. Un vacío.
Ese vacío no duele, asusta. No porque sea peligroso, sino porque no tiene forma conocida. No hay referencia, no hay historia, no hay guion. Por un instante se cae la narrativa que te sostiene y, cuando eso ocurre, la mente entra en modo emergencia. El pánico no aparece porque algo esté mal, aparece porque no hay piso conocido donde pararse.
Ahí empieza el loop.
Para salir de ese pánico haces lo que aprendiste a hacer desde siempre: volver a la cordura. Pero esa cordura no es paz, es una mentira bien armada. Te dices que no era para tanto, que exageraste, que estás cansado, que mañana lo verás con más claridad, que hay cosas más importantes, que no es momento de cuestionarlo todo. La explicación llega rápido, es razonable, suena lógica, y cumple su función: el pánico baja.
Claro que baja. No porque se haya resuelto algo, sino porque cerraste la puerta.
Eso es el loop. La mente habla, aparece el vacío, entra el pánico, fabricas una explicación y vuelves a sentirte “normal”. Y sigues con tu vida como si nada hubiera pasado, aunque algo sí pasó: una verdad volvió a quedar postergada.
Este loop se ve en la vida cotidiana todo el tiempo. Se ve cuando alguien está solo en su casa, en silencio, sin estímulos, y de pronto aparece una incomodidad difícil de nombrar. No es tristeza ni ansiedad clara, es algo más difuso. Entonces prende la tele, revisa el celular, se pone a “aprovechar el tiempo”, no porque lo desee genuinamente, sino porque quedarse ahí, sin ruido, es difícil de sostener.
Se ve cuando alguien está en una relación que ya no vibra, pero la mente interviene rápido: “No es tan grave”, “Todas las relaciones pasan por esto”, “Peor sería estar solo”, “Es lo normal”. Esa narrativa calma el pánico que surgiría si el vacío se abriera del todo, pero no trae verdad, solo estabilidad artificial.
Se ve cuando alguien tiene éxito, rutina, reconocimiento, y un día aparece una pregunta incómoda: “¿Esto es todo?”. El cuerpo se tensa y la mente responde de inmediato: “Claro que sí”, “Solo estás cansado”, “Deberías agradecer más”, “No seas dramático”. Otra vez, el vacío se tapa antes de ser habitado.
La mente es brillante para esto. No miente de forma burda, miente de forma razonable. Y la “razón” es justamente lo que la hace tan efectiva y difícil de detectar. La “cordura” que recuperas no es coherencia interna, es volver a una estructura conocida para no atravesar lo desconocido. Es estabilidad sin verdad. Es darle una falsa paz al sistema nervioso.
Y acá aparece algo clave: ese pánico no es el problema. Es la puerta.
El vacío que aparece cuando la mente habla no es un abismo que te va a tragar. Es el espacio donde ya no hay personaje sosteniendo todo. Es el punto exacto en el que la narrativa se cae, y por eso asusta tanto. Lo que vuelve intolerable ese vacío no es el vacío en sí, sino la falta de práctica para habitarlo.
Nadie te enseñó a quedarte ahí. Nadie te enseñó que no hay que entenderlo, resolverlo ni llenarlo. Solo sostenerlo.
Sostener no es analizar, no es resignarse, no es hacer de cuenta que no pasa nada. Sostener es no salir corriendo. Es quedarte unos segundos más sin fabricar una respuesta. Es sentir cómo el cuerpo quiere hacer algo para calmarse y no hacerlo de inmediato. Es permitir que la mente hable sin obedecerle.
Eso no se logra con fuerza de voluntad. Se logra con campo. Por eso, cuando intentas hacerlo solo, muchas veces el pánico gana. No porque seas débil, sino porque el sistema nervioso no tiene suelo suficiente para quedarse ahí sin apoyo. La mayoría de las personas no vive atrapada por falta de conciencia, sino por falta de sostén.
Y ese punto casi nadie lo mira.
No se trata de dejar de pensar, ni de eliminar el miedo, ni de vivir en el vacío todo el día. Se trata de no mentirte para salir de él. Porque cada vez que fabricas una explicación para calmar el sistema nervioso refuerzas el loop, y cada vez que refuerzas el loop el vacío vuelve con más fuerza la próxima vez.
Hasta que llega un momento en el que ya no alcanza con distraerte, ni con racionalizar, ni con positivismo, ni con espiritualidad elevada. Ahí es cuando muchas personas sienten que todo está bien, pero algo no lo está, y no saben explicar por qué. Ese “algo” no es nuevo. Es el vacío que lleva años esperando ser habitado.
Cuando empiezas a sostenerlo, pasa algo inesperado. El pánico no se expande, se ordena. La mente no se calla de golpe, pero pierde autoridad. Y lo que parecía una amenaza empieza a sentirse como espacio. No porque lo controles, sino porque dejaste de huir.
Eso no se supera leyendo frases. Se entrena en un proceso donde el vacío no se romantiza ni se empuja, sino que se sostiene con estructura, tiempo y verdad. En marzo comienza un nuevo proceso de Todo está bien, pero nada lo está, no como una promesa de cambio rápido, sino como un espacio donde este loop se vuelve visible, habitable y, poco a poco, innecesario. No para arreglarte, sino para que dejes de salir corriendo cada vez que la mente te habla y el vacío se asoma.
A veces no falta más claridad. A veces lo único que falta es aprender a quedarte cuando todo en ti quiere huir.
👉 Pide información por whatsapp
⚡ Cupos limitados — No por escasez artificial, sino porque este trabajo requiere presencia real.
Aquí empieza otra forma de habitarte: de verdad.
💌 Si valoras la verdad…
Recuerda que puedes ayudarnos de dos maneras: reenviando este correo a alguien que lo necesite, o haciendo una contribución voluntaria. Porque cada contribución, por pequeña que parezca, también cambia el mundo (aunque sea el café para seguir escribiendo esto). Recibimos tu contribución amorosa aquí.
In love 🤗 🤍